viernes, 10 de febrero de 2012

La naturaleza del tiempo



Trabajar el tiempo: hechizos temporales
Por Elizabeth Barrette
(Agenda de las Brujas 2012, Llewellyn)





La naturaleza del tiempo

Los físicos nos enseñan que el continuum espacio-tiempo no es más que el “área” del mundo físico que habitamos, una amplia curva de espacio y tiempo entretejidos. Ese espacio-tiempo confiere soporte a nuestros cuerpos y es una oportunidad para que nuestras almas experimenten la vida en el plano material.

No obstante, el tiempo es una ilusión, especialmente el tiempo lineal. Solemos experimentar el tiempo como un flujo de un único sentido en tres secciones: el pasado, el presente y el futuro. Esta ilusión deriva de nuestra mortalidad, un viaje desde el nacimiento a través de la vida hasta la muerte (y así sucesivamente).
Desde esta perspectiva, el tiempo “parece” lineal.
Pero un alma no sujeta a un cuerpo puede percibir el tiempo como un área en vez de cómo una línea, puede moverse libremente entre las líneas de vidas individuales o históricas. En este sentido, la vida se asemeja a un manantial de gravedad temporal.

En la Tierra, nuestro cuerpo permanece pegado a ella, del mismo modo que nuestras vidas siguen pegados a una línea de tiempo. Pero fuera, en el espacio, nuestros cuerpos flotan ligeros porque allí la gravedad tiene efectos distintos. De la misma manera, nuestras almas, una vez descarnadas, no quedan limitadas por el tiempo lineal.
Los físicos cuánticos incluso proporcionan indicaciones en este sentido, pues algunas de sus teorías sugieren que el tiempo fluye en ambas direcciones.
Estas características del tiempo ayudan a determinar cómo podemos manejarlo o desplazarnos a través de él. Cada vez que configuramos nuestra consciencia del tiempo podemos hacer lo mismo con el tiempo.



Expandir el tiempo

“El tiempo es elástico, puede estirarse. Y esto se hace más evidente cuando algo aburrido o molesto “parece durar una eternidad”. La gente experimenta este efecto muy a menudo pero si no lo consideran “real” no pueden sacarle partido. En cuanto te das cuanta que es una experiencia válida, puedes producirla apropósito y usarla a tu favor.

Cuando quieras estirar el tiempo, primero determina la esfera. Puedes crear sólo una burbuja subjetiva, ideal para una actividad en solitario como estudiar, meditar o dormir. Resulta más fácil alterar el tiempo sólo para ti.
Cuando tengas más experiencia, puedes llevarte contigo a otra persona (o varias) en el camino. Esto sobre todo es útil cuando tienes una conversación que se alarga más tiempo del objetivo disponible.
Si estás protegiendo a alguien, presta especial atención a los límites. Sólo puedes afectar a una pequeña área, por tanto, es mejor elegir lindes naturales, como los muros de una sala o límites de un claro del bosque.
Recuerda que quedarás desfasado con respecto a la realidad común y que si alguien viene a buscarte quizás no te encuentre.

Existen varias técnicas para estirar el tiempo. Una se basa en su elasticidad inherente. Puedes conseguir un efecto más preciso (quiero estudiar tres horas pero sólo tengo una en el reloj) porque lo haces manualmente y es más fácil dejarlo con rapidez. Sin embargo, resulta más costoso reunir tiempo con la mente y ampliarlo.
Cuando lo haces, no pienses sólo en estirarlo, sino también en la sensación que tienes cuando el tiempo parece avanzar lentamente. Es lo que quieres manifestar.

Otro método es dar un paso al lado de tu flujo de tiempo, que corre a cierta velocidad, y entrar en otro flujo de tiempo que corre a una velocidad inferior. Es lo opuesto a tomar un atajo, de hecho es tomar un camino más largo. Cuesta menos esfuerzo, pero necesitas tener una noción de “cuándo” estás y de la velocidad a la cual fluye la corriente comparativa. (Como en el fútbol) avanzas y luego retrocedes.
Estos métodos exigen cierto sentido del tiempo y de sus capas, así como de un poco de habilidad para manejarlo. No todo el mundo puede, aunque hay que decir que esto no supone ningún problema.”