viernes, 6 de julio de 2007

Atraer la prosperidad


Casi todos relacionamos la prosperidad con la riqueza monetaria, pero eso es un error de percepción, la prosperidad es algo más grande y abarca tanto emociones, situaciones de la vida, amigos, familiares, tiempo… la prosperidad no solo es riquezas físicas, sino también espirituales.
Atraer la prosperidad es atraer muchas cosas buenas, que llegan a nuestra vida de manera oportuna y nos sirven para seguir adelante en el camino que nos toca vivir:
Tiempo: para disfrutar y gozar, para hacer lo que nos plazca y llena nuestra alma.
Salud: para poder disfrutar del tiempo, de nosotros mismos y de todo cuanto nos rodea.
Belleza: el cuidado de nuestro aspecto físico, el sentirnos bien consigo mismo, descubrir la belleza de todo cuanto nos rodea.
Comodidad: la casa, el lugar donde trabajamos y donde vivimos.
Amor: dar y recibir amor en abundancia.
Éxito: en todos los aspectos de nuestra vida.
Relaciones: tanto familiares como amigas, profesionales y conocidos.
Y por último. Dinero: para disfrutarlo en lo que nos apetezca y ofrecer aquel que nos sobre.

Todo esto es prosperidad y muchas veces se pide dinero, una súper lotería, cuando en realidad lo que necesitamos es más tiempo para disfrutar.
El Universo nos ofrece todo eso y más, nos ofrece felicidad y siempre está ahí para nosotros, el problema radica en que no siempre aceptamos lo que debe ser o podría ser para nosotros, por no creer merecerlo, por sentirnos indignos y eso viene de las creencias con las que hemos crecido todos.
Hay muchas frases marcadas a fuego en nuestro inconsciente que nos ponen barreras para ser felices, para que la prosperidad llegue en su medida justa. Cuando en un momento de nuestra vida gozamos de mucha felicidad y nos sentimos en paz, se suele decir “tanta felicidad no es bueno, porque después viene lo malo”, otra frase que nos condena es la de “el dinero se gasta y se acaba”, “hay que ahorrar por si luego no hay, por si ocurre alo grave”.
Pero si transformáramos esa negatividad, el Universo que es infinito, nos ofrecería toda la abundancia y prosperidad que existe y para ello debemos agradecer lo que ahora tenemos, para que lo demás vaya llegando.

……………………………………..

Juzgar la manera en que los demás disfrutan de una vida más próspera que la nuestra es un pensamiento negativo que equivale a “la prosperidad es algo que no me gusta”, si los que tiene más hacen un uso de sus bienes y dinero, nosotros nos debemos alegrar por su disfrute y saber que también está a nuestro alcance.
Así atraeremos la abundancia de una manera que casi no nos daremos cuenta al igual que no ponernos límites con nuestro dinero o sueldo, por qué decir que con este sueldo tengo suficiente, eso es limitar la llegada de más, es posible que sin saber cómo pueda aparecer un trabajo mejor, o un aumento, una fuente de ingreso que no esperábamos, lo mejor es estar abierto a nuevas posibilidades que llegarán sin poner límites.

Una reflexión muy necesaria para aceptar la abundancia es la de agradecer lo que ya tenemos, el lugar donde vivimos, las amistades, trabajo, familia. Agradecer que tengamos una casa, aunque sea pequeña, que nos cobije de la lluvia y el frío, que nos da seguridad para dormir tranquilos. El simple hecho de agradecer el coche que nos lleva o nos trae o la salud de nuestras piernas capaces de llevarnos y traernos, las amistades, por muy pocas que sean que están ahí cuando se necesitan, etc. Si aceptamos y agradecemos lo que tenemos ahora, podemos optar a más.

Otra lección que tenemos pendiente es la de aprender a recibir. Ya que siempre se nos ha dicho de pequeños a no aceptar regalos o cumplidos, a decir que NO, por no merecerlo, por no ser lo suficiente bueno, por el compromiso, si acepto este regalo, me comprometo a realizar uno yo también. A veces se regala por el simple hecho de regalar, no para comprometer a la otra persona. Algunas apersonas nos brindan apoyo emocional en momentos que nos son necesarios, no está pidiendo nada, está dando y debemos recibir ese momento con un simple “gracias” esto bastará, no hace falta invitarla a cenar en un lugar fastuoso.
Una frase muy positiva para esta lección sería “me merezco lo mejor y ahora lo acepto, pido ayuda cuando la necesito, estoy a salvo”.

Para estar dispuesto a recibir lo nuevo es necesario deshacerse de lo viejo e inservible, todo en este mundo viene, se transforma y se va, debemos dejar marchar lo que ya no puede ayudarnos ni servirnos a nuestros propósitos, para que llegue lo nuevo, no podemos retener nada cuyo ciclo haya concluido y esto puede aplicarse a cosas materiales, situaciones en la vida y personas. Muchas veces retenemos en nuestra vida a una persona, por ejemplo la pareja, cuando todo ha concluido de nada sirve apegarnos a los recuerdos vividos ni a las emociones, el fin de un ciclo significa el comienzo de otro.

1 comentario:

CorredorErrante dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.