jueves, 6 de diciembre de 2012

REIKI UNIVERSAL, Simbolismo y canal reiki

R E I K I

UNIVERSAL
Usui, Tibetano, Kahuna y Osho
Maestro JOHNNY DE’CARLI


SIMBOLISMO DEL REIKI


El ideograma

La palabra Reiki puede escribirse con ideogramas japoneses, que, lo mismo que ocurre con los guarismos romanos, no expresan letra ni sonido, y sí una idea. Según el contexto, esos ideogramas pueden ofrecer varias lecturas, con los siguientes significados:

I. Lluvia maravillosa de energía vital.

II. Lluvia maravillosa que da vida.

III. La idea de algo que procede del cosmos y que, en su encuentro con la Tierra, produce el milagro de la vida.

IV. Lluvia maravillosa que produce el milagro de la vida.

V. La comunión de una energía superior con una de orden terreno, aunque se pertenecen mutuamente.

VI. Una energía maravillosa que se encuentra por encima de todas las demás, y que también está en usted, y que usted pertenece a ella.

En algunos casos, ese ideograma se encuentra reforzado con pequeñas formas que representan granos de arroz, que simbolizan la vida.

El color

El color simbólico del Reiki es el verde, que es el color de la curación, así como del amor; guarda correlación con el chakra cardíaco, responsable por nuestro amor incondicional y por el sistema inmunológico.
Sus ideogramas son hechos en dorado, pues ese es el color cósmico; Reiki es luz que nos lleva de regreso a la gran luz.

El bambú

El Reiki tomó de la naturaleza, como símbolo, el bambú que, en su simplicidad, resistencia al viento (cuando sopla fuerte), vacío, rectitud y perfección, puede representar, metafóricamente, el funcionamiento de la energía.
El bambú es flexible a pesar de ser fuerte; reverencia al viento que lo roza cuando sopla, se dobla a la vida, mostrándonos que cuanto menos se oponga un ser a la realidad de la vida, más resistente se volverá para vivir con plenitud. El bambú es fuerte, y sirve para la construcción de embarcaciones, muebles y edificaciones, es decir, todos los que recibieron el Reiki tienden a permanecer fuertes y resistentes.
Entre un nudo y otro, el bambú es hueco, vacío; como vacío es el espacio entre el cielo y la tierra, representando los que escogieron ser canales de Reiki, los cuales pasan a funcionar en ese vacío como verdaderos “tubos” canalizadores de energía cósmica.
La rectitud sin igual del bambú, la perfección de su proyectarse hacia las alturas, así como sus nudos, los cuales simbolizan las diferentes etapas del camino, simbolizan el objetivo de nuestro itinerario interior, de nuestro crecimiento y de la evolución en dirección a la meta.
En el Japón, el bambú es una planta de buenos auspicios, de buena suerte; pintar el bambú es considerado no sólo arte, sino también un ejercicio espiritual. En algunas culturas africanas, el bambú es un símbolo de alegría, de felicidad, de vivir sin enfermedades ni preocupaciones, y es interesante observar cómo esa simbología tiene que ver con los principios del Reiki.



CÓMO CONVERTIRSE EN UN CANAL DE REIKI

El futuro reikiano

Conforme se dijo en el capítulo 1, todos podemos ser un canal de Reiki; no existe límite de edad ni se exige condición alguna. El Reiki se encuentra al alcance de todos, inclusive de niños, ancianos y enfermos.
Todos nosotros, en determinados momentos de nuestra vida, pasamos por situaciones difíciles de sufrimiento, tanto personal como ajeno; no sólo sufrimiento físico, material, sino también emocional, psíquico y, en algunas ocasiones, espiritual. Hemos deseado eliminar el sufrimiento, nos habría gustado, al menos, poder minimizar aquel dolor, o ayudar a proporcionar alivio a quien teníamos cerca
y nos hemos sentido completamente impotentes. Cuántas veces hemos pensado que, si pudiésemos disponer de algo para interactuar, para ayudar a aliviar los sufrimientos, la vida podría ser mucho mejor. Entonces, de alguna forma, llega a nuestro conocimiento que el Reiki está disponible para nosotros y que es inagotable.

En ese feliz momento se hace necesario buscar un maestro de Reiki habilitado en uno o en varios sistemas (Usui, Tibetano, Osho o Kahuna) y participar de un seminario de sintonización.
Reiki es una energía de amor que pasa a través de nuestro corazón, por nuestro chakra cardiaco. Cuando nos convertimos en Canal de Reiki, somos tan sólo un medio a través del cual fluye la energía del amor universal. Nos damos cuenta, tras la activación energética promovida por un maestro habilitado, de que somos capaces de ayudarnos y proporcionar ayuda al prójimo que lo necesite, pudiendo hacer fluir por nuestras manos la energía vital, curativa, cósmica, espontánea e ilimitada con un simple gesto. Es tan simple que nos resistimos a creerlo. ¡Es increíble!
En ese momento se abre para nosotros un mundo totalmente nuevo, diferente, que, al principio, no podemos aceptar que pudiera existir; entretanto, necesitamos permanecer alerta para no permitir que ese reconocimiento venga a alterar nuestro ego, lo cual entorpecería nuestro propio proceso evolutivo.
A partir del momento de la iniciación, se abre dentro de la persona una puerta que, una vez traspasada, lo introduce en una nueva realidad. El iniciado se convierte en un verdadero canal de la Energía Reiki, o sea, tendrá siempre contacto con esa energía universal y podrá aplicarla cuando quiera; y sólo con imponer las manos, la energía fluirá.

El proceso de iniciación

Ese proceso de iniciación se hace necesario, pues, en su origen, el hombre mantenía sus canales de energía intactos, generando felicidad y armonía; con el proceso de olvido de nuestro origen, ante la individualización extrema y la evolución de los sentimientos de egoísmo y orgullo, estrechamos estos canales de comunicación, dejamos de usarlos y terminamos no recibiendo toda la energía necesaria para nuestro bien vivir. Llegamos a retener solamente la energía indispensable al sustento de nuestro proceso bioquímico para la supervivencia.
La iniciación es una ceremonia sagrada, y el contacto se restablece a través del maestro que lo habilita como canal de energía. Un verdadero maestro de Reiki recibe una serie de transmisiones de energía y se encuentra apto para activar, aplicar y enseñar a los demás. El maestro de Reiki no ejerce poder sobre sus estudiantes; es, simplemente, alguien que escogió aceptar la gran responsabilidad de transmitir a los interesados el conocimiento que adquirió en su destino.
Mikao Usui redescubrió el modo de volvernos a religar a la energía vital del universo. “Religare”, ese proceso al cual se dio primeramente el nombre de iniciación, es hoy denominado proceso de ajuste o sintonización, indicando que la persona está ajustada o sintonizada con el Reiki, a semejanza de la sintonización que se lleva a cabo en una radio o televisor, a una determinada frecuencia o estación. Podemos, también, denominar armonización a ese proceso, por el hecho de ser un poderoso vehículo de conciliación de todos nuestros cuerpos.

En el proceso de iniciación, todos los canales de fuerza del cuerpo, responsables de la captación y distribución de nuestra energía, son reactivados para funcionar dentro de los moldes originales, proporcionando el poder de curar y armonizar, no solamente a nosotros mismos, sino también a todos los que tocamos. Una vez realizada la iniciación, ese canal de energía permanecerá abierto toda la vida, evitando que haya participación y desgaste de energías personales en los tratamientos. Con la iniciación, las manos irradian vibraciones que fluyen a partir de la cabeza, cuando entran en contacto con zonas en desarmonía. Las manos están aptas para curar enfermedades agudas y crónicas.
Ese proceso es complementado a través de la utilización de mantras (sonidos) y yantras (formas) que tienen el poder de potenciar la energía y romper las limitaciones de tiempo y espacio.
La iniciación es una activación de los centros energéticos superiores (chakras), haciendo que nuestra vibración y frecuencia aumenten y se transformen, pasando a niveles más elevados. Ese proceso incluye el nivel de la conciencia, y produce indefectiblemente, una gran transformación que impulsa a nuestro centro a subir desde el plexo solar hacia el chakra del corazón.
La sintonización del Nivel I se centra, principalmente, en la apertura del cuerpo físico para que sea receptivo a la gran cantidad de energía vital que va a recibir. Las cuatro sintonizaciones que realiza el maestro en el Nivel I elevan la frecuencia vibratoria de los cuatro centros de la parte superior del cuerpo humano, que son también conocidos como chakras.
La primera iniciación armoniza el corazón y la glándula timo, al mismo tiempo que sintoniza el chakra del corazón con el cuerpo etérico.
La segunda armonización afecta la glándula tiroides y, en el campo etérico, ayuda a abrir el chakra de la garganta, que es nuestro centro de comunicación. La tercera iniciación afecta el llamado tercer ojo, que corresponde a la glándula pituitaria, nuestro centro de alta intuición y conciencia, y al hipotálamo, que actúa en el control y temperatura del cuerpo.
La cuarta armonización aumenta la apertura del chakra coronario, nuestra comunicación con la conciencia espiritual, que corresponde a la glándula pineal. Esa sincronización final completa el proceso, sellando el canal abierto, de tal modo que pueda mantenerse abierto por el resto de la vida, aun cuando no lo usemos durante un largo periodo de tiempo; entretanto, en el momento en que decidimos usarlo, estará a nuestra disposición. Durante el proceso de iniciación, la persona que está siendo activada podrá experimentar una serie de sensaciones, tales como: sentir mucha paz y armonía, un calor agradable, una profunda relajación, calor en las manos, tristeza profunda, llanto o amor. La persona también podrá visualizar maestros, ver luces, ver colores tales como: el azul celeste, el violeta, el dorado, e incluso proyectarse hacia el pasado. Ya tuvimos la oportunidad de asistir a muchas personas que visualizaron parientes desencarnados.

Los veintiún días de limpieza energética

Tras la iniciación puede parecer que nuestra condición ha empeorado o presenta mayor gravedad; en realidad, estaremos pasando por un proceso de limpieza que no puede ser evitado. Ese proceso puede comportar graves crisis, pues estarán siendo erradicados bloqueos energéticos antiguos. Las toxinas e impurezas consideradas como basura energética se almacenan en el ser humano durante toda su vida, minimizando la calidad de vida; y durante esta eliminación serán desechadas todas las toxinas e impurezas de nuestros cuerpos físico, mental, emocional y espiritual.
La “limpieza” ocurrirá a través de las heces, la orina, el sudor, los pensamientos, los sueños, y en forma de los sentimientos negativos que se generaron. Tras la remoción de esos sedimentos, el cuerpo estará apto para funcionar de forma más armoniosa y positiva.
El practicante de Reiki, después de cada iniciación en diferentes niveles de la práctica, podrá sentir reacciones emocionales (rabia/amor), magnéticas (rechazo/atracción), mentales (pensamientos/confusiones) y espirituales (construcción/destrucción). Este proceso durará un máximo de veintiún días.
La limpieza, en su recorrido desde el centro coronario hasta el centro cardiaco, lleva más o menos tres días. La de los centros inferiores lleva más tiempo, aproximadamente los dieciocho días restantes, por ser más densos y de vórtices menos veloces.
Durante ese periodo de eliminación, es imprescindible que se realice la autoaplicación, diariamente, para facilitar el proceso de limpieza, principalmente las posiciones 1 y 4, de la cabeza; 1 y 3, de la frente, 3 y 4, de la espalda.
Durante esas tres semanas, es aconsejable evitar, o al menos minimizar, el consumo de bebidas alcohólicas, carne roja y enlatados. Procure ingerir bastante agua, frutas, legumbres, verduras y alimentos con alto contenido de fibras.

Los sistemas de Reiki
El objetivo de esta obra es la divulgación, principalmente, del Sistema Tradicional de Reiki Mikao Usui, o Usui Shiki Ryoho.
Existen otros sistemas o métodos de Reiki, o de utilización de la misma energía: podemos destacar el Osho Reiki, Sistema Tibetano, y el Kahuna Reiki.

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