sábado, 7 de marzo de 2009

Las turmalinas, unas piedras maravillosas


Las turmalinas poseen un brillo vítreo y las hay de varios colores, pardo y pardo verdoso, negruzco, negro, incoloro, azul, rosado, rojo y verde.
Todas tienen propiedades comunes y diferencias terapéuticas, en general la turmalina concede serenidad, sabiduría e intuición, aumenta la capacidad de discernir y tomar decisiones.
Tiene la capacidad de rejuvenecer y regenerar tanto física como espiritualmente. Destruye las formas negativas del pensamiento y es igualmente eficaz para cambiar viejos modelos de conducta y hábitos.
La turmalina no absorbe la energía negativa, sino que la expulsa hacia la tierra, de manera que descarga y libera de la misma a la persona.
Es eficaz en la meditación e induce a avanzar espiritualmente. Es portadora de prosperidad y suerte en asuntos de trabajo y económicos.
Las energías de este mineral despertarán nuevas fuerzas en nosotros y la posibilidad de ponernos en relación con la gran reserva cósmica, es una liberación que nos abre a nuevas experiencias espirituales.

La turmalina roja, sensibiliza el corazón hacia las vibraciones del amor, infunde felicidad y optimismo, despierta la capacidad de juego, creatividad, danza y música.
La turmalina negra, es protectora, desvía las energías perjudiciales y nocivas. Potencia las energías positivas, aumenta la voluntad.
La turmalina verde, revitaliza los centros de energía, rejuveneciendo y tonificando. Compensa la tensión sanguínea.
La turmalina azul, se emplea para la hinchazón de piernas. Potencia la facultad de vivir experiencias espirituales, y hace más receptivo ante la belleza de la naturaleza. Eficaz en el sistema inmunológico, contra trastornos del equilibrio.

Según las tradiciones, la turmalina verde se engarzaba en las coronas de los reyes, debido al poder y a la dignidad que emanaban; su color brillante proporcionaba éxito y abría la mente de los gobernantes a los problemas de los súbditos.
Las brujas conocían muy bien este poder y la llevaban en los rituales mágicos y hechizos de "largo alcance". La utilizaban para influenciar y neutralizar las malas intenciones de los poderosos.
Cuando la vegetación comenzaba a germinar y a dar frutos, la bruja actuaba, dirigiendo una varita con la punta de turmalina verde sobre los campos y huertos, según un ritual llamado "de los similares", debido al color verde de la turmalina y de la vegetación.
Con el polvo de la turmalina, las brujas dirigían hechizos a distancia sobre la colectividad, para llevar la paz a las familias, parejas, amigos y hacer brotar entro los jóvenes nuevas relaciones.

1 comentario:

Pau dijo...
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