sábado, 22 de septiembre de 2007

Equinoccio de Otoño


Mabon la estación de la cosecha, 23 de septiembre.
Llega el otoño con sus dorados colores, poco a poco el mundo parece ir cambiando, es una sensación que se percibe en el aire, en los árboles, en los seres que nos rodean. El equinoccio de otoño llega el 21 de septiembre, también se le llama a esta festividad mágica Mabon, el Hijo Sagrado.

La serenidad parece ir envolviéndolo todo en un apacible equilibrio, la noche y el día volverán a tener las mismas horas en esta fecha, pero a partir de ese momento la luz solar comenzará a declinar y la noche se hará más larga. El avance del otoño nos adentrará en el invierno, y este período estacional era utilizado por nuestros antepasados para recoger las cosechas y preparar las frutas y verduras para el largo invierno, celebra rituales de agradecimiento por los frutos ofrecidos por la tierra y el duro trabajo.

Sin embargo en la sociedad occidental actual, es más bien un tiempo de moderación y de volver a la rutina después de terminar con el frenesí del verano y volver a lo cotidiano.
Más que dedicarnos a embasar frutas y hacer compotas para el crudo invierno, realizamos otras tareas más adaptadas al ritmo de vida que llevamos, pero al fin y al cabo, son cambios estacionales que nos llevan a la reflexión sobre los acontecimientos vividos durante el verano, lo que hemos logrado y los proyectos que se quedaron atrás, en que hemos fallado y si tenemos otra oportunidad, realizar nuestra labor enmendando los posible fallos.

El otoño también nos lleva a hacer cambios en el hogar, movemos las cosas de sitio, cambiamos los colores de las cortinas, colchas, alfombras, nuestro armario se va modificando poco a poco, al igual que la naturaleza, sin darnos cuenta, realizamos esos pequeños cambios o grandes, dependiendo de nuestra necesidad, porque nosotros somos parte de un todo.

Según la tradición Wicca Celta, el otoño está asociado con el Elemento agua y la puesta de sol.
Sus lunas se llaman la Luna de la Cosecha, Luna de Duelo y Luna de la Noche Larga.
Y el acontecimiento más importante, la fiesta Wicca que da comienzo al año pagano es Samhain, la Noche de los Difuntos.

Las planas y frutos para este período estacional podrían ser muchos, yo elijo la vid, la calabaza, la castaña y la madreselva, piñas y agujas de pino.

Un ritual para meditar

En un atardecer de otoño que dispongamos de tiempo libre y tranquilidad, a ser posible en luna menguante y antes del ocaso, buscaremos un rincón para nuestra práctica mágica.

Improvisaremos un sencillo altar en dirección al oeste, nos sentaremos en posición de loto (con las piernas cruzadas por delante) o de la postura más cómoda.
Encendemos una vela celeste, pondremos incienso de pino y en un papel escribimos aquello que durante todo el verano ha enturbiado nuestra mente (una cuestión de trabajo, un problema familiar, un plan frustrado, etc.).
Delante de este altar leemos el escrito y pedimos a las Energías del Cosmos, a la Madre Tierra o a nuestros guías espirituales que aquieten nuestra mente y nos ofrezcan una solución.

Meditamos en silencio, dejándonos llevar, sin darle pie a la mente a centrarse en pensamientos tontos.
La solución puede ir apareciendo poco a poco, nos daremos cuenta de cual es el motivo de nuestra desazón y cuantas más veces realicemos este sencillo ritual, más pronto alcanzaremos a ver la solución de nuestros problemas.


Cuando comienza la estación de la cosecha, celebramos el segundo festival de la cosecha y el Día de Acción de Gracias de la Bruja. El Equinoccio de Otoño marca un momento de equivalencia entre el día y la noche, y el inicio del otoño. Medita a cerca de llevar el equilibrio a tu vida este otoño.

Sal al aire libre y regocíjate con el cambio de las hojas y los gloriosos colores, aromas y texturas de esta estación.

Los temas tradicionales de la cosecha se incorporan a tus decoraciones mágicas. Prueba hacer arreglos con manzanas o mazorcas ornamentales de maíz en una canasta, o agrupar calabazas pequeñas en la repisa o sobre ek mantel. Añade algunas bonitas piñas y hojas de otoño con sus ricos colores y adórnalo todo un poco.

Amarra un crujiente atado de tallos de maíz a tu porche delantero para celebrar las bendiciones de la tierra durante la cosecha. Cuelga un trío de maíz ornamental en la puerta delantera y bendícelo en nombre de la Triple Diosa para obtener protección y prosperidad.


Tres mazorcas de maíz para la Doncella, la Madre y la Anciana.
Proteged bien nuestra casa y traed prosperidad al hogar.
(Ellen Dugan)

2 comentarios:

Lara dijo...
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Angélica Reyes dijo...
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