sábado, 1 de diciembre de 2012

REIKI UNIVERSAL, Los cinco principios del Reiki

Éstos fueron los principios dejados por el doctor Mikao Usui para que fueran transmitidos a lo largo del tiempo:

Los principios del Reiki

Sólo por hoy no te preocupes.

Sólo por hoy no te enfades.

Honra a padres, maestros y ancianos.

• Gana tu vida honestamente.

Demuestra tu gratitud y respeta a todos los seres vivientes.


Chujiro Hayashi: La continuidad del trabajo

Chujiro Hayashi), nacido en 1878, procedía de una familia de personas bien educadas que acumulaban una considerable fortuna y posición social. Doctor en Medicina y comandante de la Marina Imperial Japonesa, hablaba inglés, y a los 49 años, ya en la reserva de la Marina, buscaba un modo de ayudar a los demás, cuando, en una de sus charlas, conoció al doctor Usui y, por ser joven y estar jubilado, decidió viajar con él, acompañándolo en su trabajo de curación y enseñanza. Hayashi fue uno de los alumnos más devotos de Mikao, habiéndose involucrado profundamente con las prácticas del Reiki tras haber recibido todas las enseñanzas.
En la década entre 1920 y 1930, el doctor Usui, sintiendo que su vida llegaba al fin, comunicó a los demás maestros que Hayashi era la persona escogida para continuar su trabajo, designándolo como su sucesor. Hayashi asumió la responsabilidad de difundir la técnica, formando nuevos maestros y asegurando que el Reiki continuase como él lo había practicado. De este modo, el doctor Hayashi fue el segundo Grand Reiki Master.

Hayashi, doctor en Medicina, consciente de la importancia del método, preservó el conocimiento de éste y fundó la primera clínica de Reiki en Tokio, cerca del palacio imperial; la clínica disponía de ocho camas; en cada una, dos expertos en Reiki trataban de sus problemas a las personas. En aquella época los riesgos quirúrgicos eran muy grandes debido a que la penicilina sólo se difundió en el mundo después de 1945. Hayashi no recibió apoyo financiero del Gobierno para su clínica; no obstante, consiguió mantenerla durante más de veinte años gracias a la ayuda de quienes podían pagar sus tratamientos, y gracias también a los excelentes resultados que obtenía. La clínica llegó a ser reconocida como una alternativa válida para todo tipo de problemas.
La clínica no sólo curaba, sino que también enseñaba a los nuevos discípulos la práctica del método; y los nuevos terapeutas salían también a curar a las personas que no podían movilizarse.
Hayashi mantuvo comprobantes detallados de tratamientos, acumuló una amplia documentación que demuestra que el Reiki encuentra la fuente de los síntomas físicos y revitaliza el cuerpo en su totalidad.
Esas informaciones fueron utilizadas por él para replantear las posiciones de la aplicación y sistematizar los niveles de Reiki. A esta técnica le puso el nombre de Usui Reiki. Tras la contribución del doctor Hayashi, el Reiki quedo estructurado, permitiendo que todas las personas de este planeta puedan utilizarlo sin conocimientos especiales previos.
Sabemos que Hayashi era un hombre práctico y con bastante criterio, que trabajó mucho en su clínica, haciéndola famosa y próspera, hasta el punto de que fuera visitada por el propio emperador japonés.
En 1938, el doctor Hayashi, como militar, presintió que estaba comenzando una gran guerra, y que morirían
muchos hombres; decidió entonces otorgar el maestrazgo a su esposa y a la señora Hawayo Takata.
Chujiro Hayashi falleció un martes 10 de mayo de 1941, habiendo elegido antes a la señora Takata para dar continuidad a la propagación del Reiki, en el Japón y en otras partes del mundo, recordando siempre que, en aquella ocasión, había solamente cinco maestros vivos, y entre ellos su propia esposa, Chie Hayashi.

Hawayo Takata: El Reiki en Occidente

Nacida en la Isla de las Flores, en Kawai, Hawai, archipiélago incorporado en 1898 al territorio de los Estados Unidos, era hija de campe sinos inmigrantes japoneses, la pareja Kawamuru, Hawayo recibió su nombre en homenaje a la gran isla, agregando una “o” a la última letra que, en su lengua, designa los nombres femeninos.
Hawayo Kawamuru era hija de inmigrantes japoneses, trabajadores agrícolas, y no había sido favorecida con una estructura física tan fuerte como la de sus padres; era esbelta, medía alrededor de 1,50 metros de altura, manos frágiles, ojos vivos y alegres. Hawayo pedía a Dios que le permitiese hacer con sus manos algún otro tipo de trabajo que no estuviese ligado a la actividad agraria.
Hawayo trabajaba en los cultivos de bambú y de caña de azúcar, y posteriormente, alrededor de 1914, durante las vacaciones escolares, daba lecciones a alumnos del primer grado en una escuela religiosa. Trabajó también en una venta de bebidas gaseosas en Lihue, y después en una mansión colonial de una señora importante, donde permaneció durante veinte años, llegando a ser encargada al mando de los 20 empleados de la residencia. El 10 de marzo de 1917, Hawayo Kawamuru se casó con Saichi Takata, un joven contador que trabajaba en la misma residencia, con el que tuvo dos hijas. Entretanto, en 1930, con apenas 34 años de edad, su marido murió de cáncer del pulmón. El exceso de trabajo necesario para el mantenimiento de su familia, unido a la depresión y a problemas psicológicos importantes, afectaron gravemente su salud y, a los 35 años, Hawayo había desarrollado problemas pulmonares y un tumor abdominal.
Durante la ausencia de sus padres que, después de 40 años, habían regresado a Yamaguchi, Japón, a pasar un periodo de vacaciones de un año, una de las hermanas de Takata, recién casada y con solamente 25 años, murió de tétanos. Con mucha sensibilidad, Hawayo se dio cuenta de que la noticia era demasiado triste para dársela a los padres por correo, de modo que Takata resolvió comunicarles personalmente la noticia, ocasión que aprovechó para tratar de su salud en la Clínica Maeda, en Akasaka, donde había sido asistido su marido antes de fallecer.

En 1935, ya en el Japón, tras diez días con sus noches de viaje en barco, descubrieron que Takata sufría de un tumor abdominal, además de piedras en la vesícula y un problema en el apéndice, razón por la cual su estómago le dolía todo el tiempo, impidiéndole andar erguida.
Takata fue internada para ser sometida a una operación. Ya en el quirófano, minutos antes de la operación, Hawayo oyó una voz que, de manera repetida, afirmaba: “la operación no es necesaria”. Sintió entonces que debía haber otro modo de curarla. El médico, al serle comunicado el “aviso”, canceló la operación y le recomendó que recibiera un tratamiento de Reiki en la clínica Shina No Machi, del doctor Hayashi, donde comenzó a recibir tratamiento diario; y en cuatro meses estaba totalmente curada; había ganado cinco kilos y parecía estar diez años más joven.
Durante el tratamiento, Takata no entendía cómo las manos de aquellas personas que la trataban podían sentirse tan calientes, y llegó a buscar posibles pilas escondidas en los terapeutas.
Hawayo se sintió inclinada a aprender el Reiki, si bien, en la sociedad japonesa era un tesoro reservado a los hombres e inaccesible a los extranjeros. Después de haberle sido rechazada su primera solicitud, tras aportar el fuerte argumento de intentar ayudar a los inmigrantes japoneses nipo-americanos, le fue otorgado el permiso de aprenderlo, aceptando permanecer en el Japón trabajando en la clínica de Reiki todos los días a lo largo de aquel año. Takata quedó hospedada en casa de la familia del doctor Hayashi, y recibió el primer nivel de Reiki en la primavera de 1936. Trató muchos casos distintos con éxito, y aprendió que para tratar el efecto era preciso eliminar la causa.

Cumplidas con éxito las exigencias impuestas para el primer nivel, Takata recibió el entrenamiento del segundo nivel y quedó debiendo quinientos dólares. Regresó de inmediato a Hawai, sin que, hasta entonces, tuviese ninguna intención de hacerse profesional del Reiki. En octubre de 1936 se instaló con su familia en una casa en Hilo, en la Avenida Kilauea, donde, durante diez años, funcionó su primer consultorio.
Hawayo recibió en su casa la visita del doctor Hayashi y su hija, quienes permanecieron en Hawai, durante seis meses, pronunciando conferencias y haciendo demostraciones sobre el Reiki.
En febrero del 1938, antes de que Hayashi dejara Hawai para regresar al Japón, comunicó a sus alumnos que Takata, a partir de aquel momento, era maestra de Reiki y estaba autorizada para transmitir la técnica. En consecuencia, era la séptima maestra del siglo XX en el mundo. Y la primera mujer en Occidente, y siguió siendo la única hasta el año 1970.
Podemos decir que el doctor Hayashi era un místico; fue capaz de sentir lo inminente de una guerra entre Japón y Estados Unidos, y, como reservista de la Marina, no podía conciliar el hecho de ser maestro de Reiki y tener que servir nuevamente a las Fuerzas Armadas.

En 1940, Takata soñó con su maestro Hayashi vestido con un kimono de seda blanca; Takata se quedó inquieta y resolvió viajar a Japón para ver a Hayashi. Cuando llegó a Japón, Hayashi le habló sobre la guerra, sobre quién sería el vencedor, y de lo que debería hacer, y dónde debería ir para evitar los peligros de su condición de ciudadana nipo-americana con residencia en Hawai. Todas las previsiones se confirmaron y ocurrieron con el objetivo de proteger la divulgación del Reiki.
Cuando se habían tomado todas las providencias necesarias para la preservación del Reiki, el doctor Hayashi reunió a la familia y los demás maestros, nombró a Takata como la sucesora del Reiki y comunicó a todos los presentes que su fallecimiento ocurriría en torno a las 13 horas de aquel mismo día.
A las 13 horas, el doctor Hayashi entró en la sala y anunció a todos la ruptura de una de las arterias de su corazón, y después de unos minutos, la ruptura de la segunda. Su transición ocurrió tal como anunciara; sentado a la manera tradicional japonesa, cerró los ojos y dejó conscientemente su cuerpo entre los amigos. Vestía el mismo kimono que Takata había visto en el sueño y que le llevara a Japón.

En 1941, incluyendo a la señora Chie Hayashi, había solamente cinco profesores vivos de Reiki.
Takata se convirtió en una poderosa sanadora e introdujo el Método Reiki en el mundo occidental, constatando, de acuerdo con lo que le había sido transmitido por el doctor Hayashi, que todas las personas que eran iniciadas, gratuitamente, en el Reiki no percibían la grandeza del método, razón por la cual no le daban el debido valor. Por ello, aceptando la orientación del doctor Hayashi, decidió estipular precios para la iniciación en los diferentes niveles del Reiki.
Con el fin de tener una mejor comprensión de los aspectos físicos y técnicos de la anatomía humana, Hawayo Takata asistió a la Universidad Nacional de Medicina sin Medicamentos (National College of Drugless Physicians), en Chicago.
Durante treinta años impartió cursos y curó a personas, garantizando de este modo la divulgación del Reiki en el mundo; en ese periodo sintió la necesidad de transmitir la totalidad de las enseñanzas del Reiki, y entonces, para impedir un monopolio de esa práctica, inició a veintidós maestros, recomendándoles respetar el liderazgo de su nieta Phyllis Lei Furumoto, sucesora de Takata, y dándoles permiso para formar nuevos maestros después de su muerte.
El 12 de diciembre de 1980 fallece Takata, y sus cenizas son enterradas en el templo budista de Hilo. Se reunieron los veintidós maestros, y resolvieron reestructurar y dar continuidad a la “American International Reiki Association (AIRA), con sede en Florida”. Algunos maestros, debido a ciertas divergencias, crearon una segunda asociación, denominada “The Reiki Alliance”.

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