jueves, 4 de diciembre de 2008

Solsticio de Invierno


Yule, el nacimiento del Dios Sol


Durante la estación invernal, el espíritu de la Naturaleza duerme aletargado en la larga noche esperando despertar con renovadas energías en la estación primaveral.
Los árboles han perdido sus hojas que ya han cubierto el suelo como un manto protector contra las heladas noches y la escarcha de la mañana adorna sus ramas desnudas.

El sol va perdiendo su fuerza acortando el día para hacer de la oscuridad su reino durante las largas horas nocturnas. Sin embargo, el tiempo del invierno es una estación de celebración y de luz, ya que en el momento de la noche más larga y el día más corto acabe, el Sol, el Hijo Divino comenzará nuevamente a crecer, poco a poco los días volverán a tener más luz y así era como los antiguos pueblos europeos celebraban el nacimiento del Niño Sol. De ahí el origen cristiano de celebrar el nacimiento del hijo de su dios en estas fechas.

Yule o Yuletide, el solsticio de invierno, es una fecha importante para las brujas ya que, simbólicamente, las Madres Divinas Vírgenes dan a luz a sus hijos sagrados: Rhiannon da a luz a Prideri. Isis renace a Horus. Deméter da a luz a su hija Perséfone. La diosa de la tierra pare a Dioniso.

Así que celebramos desde el inicio del solsticio hasta finales de año una larga festividad llena de luces y colorido. Adornemos el árbol sagrado, que representa el Árbol de la Vida para que atraiga felicidad y bienestar, coloquemos regalos bajo el árbol para que sean bendecidos por su espíritu.

1 comentario:

Lilith, la Eternamente Libre... dijo...
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